La deshidratación de las plantas supone someterlas a una fuente de calor que provoque la evaporación del agua presente en la constitución natural del producto. Esta deshidratación ha de hacerse de forma controlada y específica para cada planta, pues es necesario que conserven todas sus propiedades.

Particularidades del secado de plantas

Hay que tener en cuenta que las plantas están compuestas por aceites, fibras, proteínas, vitaminas y enzimas que forman compuestos heterogéneos más complicados de desecar. Puesto que cada uno de los compuestos cuenta con niveles de hidratación distintos, y dependiendo de la proporción en la que se presenten, han de aplicarse unas técnicas u otras. En concreto, el secado a excesiva temperatura puede suponer que con la evaporación se pierdan sustancias presentes en el producto y este baje su calidad o pierda parte de sus propiedades curativas.

Por ejemplo, la desecación de la raíz de genciana se lleva a cabo de forma industrial en una cámara secadora. Esta secadora inyecta aire caliente sobre el producto y permite controlar los parámetros temperatura y humedad a los que se expone la raíz. Estos parámetros pueden variar intencionadamente a lo largo del proceso, siendo necesario hacerlo cuando la desecación de la parte más interna aún no se ha producido mientras la exterior ha perdido mucha agua.

Cuando el líquido tiene problemas para salir del interior, ha de bajarse la temperatura para que lentamente salga hacía el exterior del sólido hasta lograr el porcentaje de humedad óptimo para la raíz, que garantice la conservación del producto en el tiempo y que aún posea todas sus propiedades.

Así pues, el secado para obtener la genciana raiz seca es un proceso complicado que requiere estudio y diseño. En Central galaica se ofrece un servicio especializado de secado de plantas, tan importante en los productos con propiedades medicinales. ¡Si necesitas de nuestros servicios no dudes en contactarnos!

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